Toda la publicidad en vía pública se vende con una estimación. Nosotros somos los únicos que entregamos el recorrido real: cada kilómetro que tu marca circuló, con hora y comuna. No es una promesa mejor. Es otro tipo de dato.
Una caja de luz retroiluminada, apernada a una parrilla en el chasis. Se ve de día y de noche. Es gráfica impresa fija — no una pantalla electrónica, que es justo lo que la ley chilena restringe en vehículos.
Antes de empezar cada jornada, la aplicación le pide una foto de la moto con tu gráfica puesta — igual que cuando dejas un scooter Lime. Sin esa foto no puede iniciar turno. Es la prueba de que el cartel está ahí, no solo de que la moto se movió.
Durante todo el turno se guarda la posición cada 12 segundos. Se descartan las lecturas imprecisas y los tramos donde el GPS estuvo apagado — para que un kilómetro reportado sea un kilómetro realmente recorrido.
Recibes una dirección web privada, solo tuya. Ahí ves el mapa del recorrido, los kilómetros acumulados, las comunas y los horarios. Se actualiza solo — no te mandamos capturas de pantalla a fin de mes.
La pregunta correcta que hace un gerente de marketing no es "¿cuánto alcance tiene?" sino "¿cómo sé que no me están inflando el dato?". Estas son las respuestas:
Al conductor se le paga por kilómetro medido y por hora con el GPS encendido. Si apaga el GPS, no cobra. El sistema que mide y el sistema que paga son el mismo — nadie tiene que vigilar a nadie.
La distancia se calcula punto a punto sobre coordenadas reales. Los saltos de más de 5 minutos sin señal no se cuentan como distancia recorrida, y las lecturas con error mayor a 100 metros se descartan antes de entrar a la base.
Si tu campaña incluye volantes con código QR, el mismo teléfono no puede contar dos veces en 24 horas, y hay un tope diario por conductor. Sin eso, el primer repartidor escanearía su propio código 500 veces.
Tu panel es de solo lectura y muestra únicamente tu campaña. Ningún cliente ve los datos de otro, y la base de datos no es accesible desde el navegador: todo pasa por funciones específicas y verificadas.
Lo mismo que compras en medios digitales — por tiempo o por volumen — pero en la calle:
Por moto, al mes. Precio fundador congelado 12 meses.
Pagas solo las horas que tu gráfica anduvo dando vueltas.
Pagas la distancia real, medida, no una estimación.
Para comparar: una valla fija en una esquina de Santiago cuesta entre $600.000 y $2.500.000 al mes, y no puede demostrarte nada. Con el precio de la valla más barata contratas 4 motos que recorren la comuna entera — y auditas cada una.
Esta parte es la que nos diferencia de cualquier proveedor de vía pública que te haya visitado antes.
"Durante una década los proveedores de vía pública prometieron una atribución que el canal nunca fue construido para entregar." — es la propia industria la que lo admite. Nosotros preferimos venderte lo que sí podemos demostrar.
El modelo que funciona afuera son pantallas con video sobre vehículos. En Chile la Ley 21.473 restringe eso: las pantallas solo pueden mostrar imágenes fijas, mínimo 10 segundos, y el video está expresamente prohibido. Por eso nadie más opera esto acá — no faltaba mercado, faltaba resolver el formato.
Nuestra caja de luz es gráfica impresa, sin pantalla electrónica. Además estamos tramitando la inscripción en el Registro Nacional de Avisadores Viales y Camineros del Ministerio de Obras Públicas, y trabajamos con asesoría legal especializada para que el formato cumpla — tanto para nosotros como para ti, que también respondes como anunciante.
No necesitas comprometerte a un mes. La primera campaña puede ser una sola vuelta, con reporte completo, para que veas el dato antes de decidir.
Escudería · Santiago de Chile
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